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Memorial de la Junta General de Caciques del Butahuillimapu, Compu, Chiloé, marzo de 1985

Juan Ñancumil, Apo Ülmen de Isla Huapi, Lago Ranco, firmante del Memorial de 1985

Con el espíritu de seguir aportando a la reconstrucción, análisis y difusión de nuestra historia mapunche, compartimos con ustedes, pu l’amuentun, pu peñintun, la transcripción del Memorial de 1985 redactado por nuestros Apo Ülmen organizados en la Junta General de la Fütawillimapu.

Como hemos señalado en publicaciones anteriores, un memorial de los Apo Ülmen o Caciques mapunche williche es un documento que tiene como destinatarios inmediatos a funcionarios del Estado de Chile. En dicho tipo de documentos se exponen problemáticas, demandas, peticiones o propuestas para abordar temáticas históricas y/o coyunturales de importancia para el colectivo mapunche. Así, por ejemplo, la revalidación de Títulos de Comisario y la devolución de las tierras usurpadas han sido puntos recurrentes en casi la totalidad de los memoriales conocidos.

Los memoriales son, generalmente, fruto de un Füta Traftun o “Junta General“, instancia en la cual después de varios días de nütram, nütramkan y koyagtun se lograba el consenso entre las autoridades ancestrales.

Producto del golpe cívico-militar en Chile el año 1973 y la persecución de autoridades y dirigentes mapunche durante los años siguientes, recién en 1983 la Junta General de Caciques se pudo reorganizar con las autoridades ancestrales existentes en el espacio comprendido entre la actual comuna de Futrono, por el norte, hasta la comuna de Quellón, por el sur, siendo una de las estructuras de mayor alcance territorial de nuestra historia como pueblo.

No se puede dejar de mencionar que el apoyo de jóvenes mapunche organizados en el Programa “Monkü Küsobkien” fue determinante para lograr la reorganización del cacicado y concretar su operatividad.

Hacia 1984, la reorganización de la Junta General de Caciques tenía la siguiente estructura:

Consejo Provincial de Valdivia:

  • Cacicado de Isla Huapi, Cacique Mayor Don Juan Ñancumil Ñ.
  • Cacicado de Tringlo-Sur – Lago Ranco, Don Gumercindo Calfulef
  • Cacicado de Pitriuco, Don Leonardo Cuante L.

Consejo Provincial de Osorno:

  • Cacicado de Quilacahuin, Cacique Mayor Don Antonio Alcafuz Canquil
  • Cacicado de Cuinco, Don Reinaldo Huisca Q.
  • Cacicado de Riachuelo, Don Adelfio Lefín

Consejo Provincial de Chiloé:

  • Cacicado de Compu, Cacique Mayor Don Carlos Lincomán L. (en representación de José Santos Lincomán)
  • Cacicado de Chadmo, Don Baudilio Neúm Raín
  • Cacicado de Huaipulli, Don Adalio Millán
  • Cacicado de Incopulli, Don Estanislao Chiguay R.

De los diez Apo Ülmen que se organizaron en 1983, Antonio Alcafuz Canquil fue elegido como Cacique General, la voz principal de la Junta. El Apo Ülmen Alcafuz es la única autoridad ancestral de dicha generación que aún vive.

Antonio Alcafuz Canquil, Apo Ülmen de Quilacahuín, San Pablo, firmante del Memorial de 1985

Tras los primeros traftun de 1983 y 1984 de Misión Rahue (Osorno), el tercero, denominado “Tercer Congreso de Caciques del Butahuillimapu”, se realizó en Compu, Chiloé, los días 1, 2 y 3 de marzo de 1985.

Son muchos los puntos del Memorial de 1985 que podríamos destacar. Solamente haremos énfasis en tres:

  • Se reitera la autoidentificación como mapuche. El uso del concepto ‘huilliche’ (williche) solo enfatiza un aspecto geográfico particular dentro de la unidad cultural, histórica y territorial de nuestro pueblo/nación.
  • Se evidencia una postura sólida contra el modelo extractivista neoliberal impulsado por la dictadura con el D.L. 701 (1974) y la -aún vigente- Constitución de 1980. A 1985, las autoridades ancestrales tenían plena conciencia de que se venía un despojo de derechos del subsuelo, del agua, del bosque y de la mar.
  • La Junta General de Caciques amplía los alcances de su posicionamiento planteado en 1984 respecto al rol político y cultural de la mujer en el denominado “movimiento mapuche-huilliche” que se levantaba en plena dictadura. Este posicionamiento se debió a que varias kimche y dirigentas alzaron la voz para tener un rol más protagónico en la actividad política, a la vez que se formaban las primeras organizaciones mapunche de mujeres en la zona.

A continuación compartimos la transcripción del Memorial de 1985 en la que hemos omitido las sangrías y hemos resaltado en negrilla los títulos:


JUNTA GENERAL DE CACIQUES – REGIÓN BUTAHUILLIMAPU
TERCER CONGRESO DE CACIQUES BUTAHUILLIMAPU
Compu-Chiloé, marzo 1985

INTRODUCCIÓN

Teniendo presente que el pueblo Mapuche-Huilliche existe, y es un pueblo con tradición e idiosincrasia dentro del contexto de la nacionalidad chilena, y que sus problemas territoriales socio-culturales se agudizan cada vez más, a causa de las distintas políticas implantadas por el Estado chileno para exterminar la existencia de este aguerrido y sufrido pueblo.

Un mapuche sin tierra no es un mapuche. A partir de esta premisa, el pueblo mapuche de las provincias de Valdivia, Osorno y Chiloé, se reunieron para exigir las reivindicaciones de un pueblo que a través de su historia ha vivido victorias y derrotas. De la enseñanza que han dejado estas experiencias, se levanta un pueblo que mira alentador el futuro y que lucha en el presente por recobrar una tierra que por derecho natural nos pertenece.

Nuestras comunidades viven una realidad, tienen una expresión propia, y la manifestamos en nuestro quehacer, en forma especial en las canciones que cantamos a nuestros antepasados que nos llaman a la unidad, que nos hablan de esa Madre Tierra que es la que entrega el sustento para los hijos de nuestro pueblo.

Sabemos que los huincas muchas veces nos miran con muchos ojos, sabemos que nos dicen «indios borrachos» sin conocernos, sin saber que somos un pueblo que lucha por aspiraciones que responden a nuestra identidad sin alejarnos de nuestros valores. Nuestros ojos miran a nuestros máximos dirigentes, los caciques, los cuales son removidos de sus cargos si no cumplen y elegimos a otro que responda a nuestras exigencias.

Tenemos mucho que aprender, pero también podemos enseñar, enseñamos el amor a la tierra, enseñamos la invocación a Chao Nguenechen para dirigir nuestro entendimiento.

Con estas palabras sencillas, honestas que reflejan nuestra esperanza y nuestra angustia es que entregamos nuestras proposiciones y alternativas resultadas de este Tercer Congreso de Caciques del Butahuillimapu.

Del Tercer Congreso de Caciques del Butanuillimapu, realizado en Compu-Chiloé, los días 1, 2 y 3 de marzo de 1985, damos a conocer a la opinión pública y a los hermanos mapuches-huilliches en general, nuestros planteamientos frente a la problemática que afecta a la región huilliche, como también hacemos presente nuestras proposiciones y alternativas.

  1. Derechos territoriales del pueblo mapuche-huilliche

1.1. El pueblo mapuche tiene derecho a sus tierras porque en ella se desarrolla y se genera su cultura, su identidad y su idiosincrasia. Este derecho es inalienable; además es un derecho natural porque permite el desarrollo de actividades socioculturales dentro de las comunidades.

1.2. Desde que surge el pueblo mapuche como tal, la forma de tenencia de la tierra es comunitaria, es decir, pertenece a todos los miembros de la comunidad, al igual que el trabajo que es realizado de la misma manera.

La explotación de la tierra es entregada a una cabeza visible o jefe de familia y la utilizan en provecho común, no pudiendo vender lo que pertenece a un pueblo (proyecto de ley de diciembre de 1866, puntos 4 y 5 del artículo 7).

Este modo de vida fue trastocado por la legislación chilena que a partir de la naciente república comienza a destruir este sistema ocasionando dificultades de convivencia y se elaboran leyes que no responden a los verdaderos intereses del pueblo mapuche-huilliche.

Primero son los títulos de comisario que tenían por objeto posesionar a los indígenas de sus terrenos y deslindar éstos. Luego aparecieron los Títulos de Merced, cuyo fin era destruir el Título de Comisario, y así el Estado pudiera disponer de las restantes tierras y poner en marcha el proceso de colonización (1883).

Más tarde aparecen los Títulos de Dominio (1931) que tenían como objetivo principal lograr la civilización o chilenización de los mapuches.

1.3. Por tanto, el pueblo Mapuche-Huilliche exige el reconocimiento a los Títulos de Comisario, que permite la vida comunitaria donde se desarrolle la expresión cultural que los haga actores y protagonistas de su propio destino, y donde el cacique sea reconocido como la autoridad máxima, que tenga las atribuciones jurídicas para regir a su pueblo.

  1. Nuestros derechos culturales: presente y futuro de la cultura Mapuche-Huilliche

Todo pueblo tiene su propia cultura y la expresa en su medio, bajo formas características que no son iguales a ninguna otra expresión. El pueblo mapuche tiene su identidad cultural donde sobresalen valores como el idioma, con el cual se mantiene la identidad y el equilibrio cultural del pueblo. Además permite desarrollar otras expresiones como en deporte por medio del «olatún», la minga en economía y otros en cada una de las áreas de la sociedad mapuche.

2.1. Por tanto, para la reivindicación de estos valores culturales del pueblo mapuche-huilliche, se debe estructurar un sistema que permita rescatarlos y que sean respetados y practicados por los mismos mapuches y enfrentar el problema:

— Conservando tradiciones y practicando conscientemente los valores culturales.

— Elevando el nivel de trabajo en artesanía.

— Identificándonos por medio de la vestimenta típica.

— Practicando las actividades deportivas.

— Incentivando la expresión de religiosidad.

— Practicando las danzas autóctonas.

— Incentivando al trabajo comunitario (mingas).

— Manteniendo las costumbres en la alimentación.

2.2. Contrarrestar la cultura huinca que tiende a hacer desaparecer nuestra cultura, con imposición de métodos que hacen perder la identidad al mapuche.

2.3. El sistema de educación huinca no responde a los requerimientos culturales mapuche, sometiéndola a nuevos designios, especialmente exterminando su expresión cultural.

Por tanto, es necesario la formación de escuelas en las mismas comunidades dirigidas por maestros o profesores mapuches.

Proyectar el conocimiento del idioma y considerarlo a lo menos obligatorio en las escuelas comunitarias.

La educación y valores culturales deben estar velados por las autoridades máximas de la comunidad (cacicados).

  1. Estructura social del pueblo mapuche-huilliche

Si un pueblo es capaz de organizar sus actividades, ya sea en el plano económico, social, político, religioso, es porque ha logrado un elevado nivel de desarrollo. El pueblo mapuche ha logrado organizar y dirigir sus actividades, y de acuerdo a las exigencias que se presentaban nace el cacicado, producto de la necesidad de una cabeza visible que represente los intereses comunitarios, y luego éste busca los colaboradores que ayudarán a mantener activo a nuestro pueblo.

3.1. La organización natural debe ser dirigida por personas (dirigentes) capacitados, para responder a los intereses que persigue ésta.

3.2. Dentro de la organización, deben quedar definidas las responsabilidades que le correspondan a cada dirigente (fiscal, caciques, etc.).

3.3. Todas las comunidades indígenas de la región del Butahuillimapu (Valdivia, Osorno y Chiloé) deben regirse por un solo Reglamento Mapuche a nivel de cacicados.

3.4. Las autoridades del pueblo mapuche-huilliche, deben representar en la mejor forma posible a su pueblo (vestimenta, idioma, etc.).

3.5. Los caciques no deben optar por una política partidista.

  1. Incorporación de la mujer al movimiento mapuche-huilliche

La mujer en la sociedad mapuche juega un importante papel de apoyo fundamental en cada una de las actividades que se realizan, y que están relacionadas con algunos aspectos religiosos. Aunque ha permanecido silenciosa en su labor de madre y esposa, continúa siendo el pilar fundamental de la tradición y la conservación de las costumbres.

4.1. La mujer mapuche aspira a participar directamente en el nuevo movimiento mapuche-huilliche, lo que se traduce en un intento de organizarse.

4.2. Ella reconoce la organización natural, por tanto, apoyará las acciones del cacicado al mismo tiempo que su aspiración será de reivindicar a la mujer y entregarle su verdadero rol.

Conclusiones Finales del Tercer Congreso de Caciques

Al concluir este Tercer Congreso de Caciques, reiteramos nuestro deseo de que la sociedad chilena, sus autoridades, a través de la historia, los presentes y venideros, nos reconozcan como MAPUCHES: Gente de la tierra y que nuestra filosofía nace de la Madre Tierra, la Ñuke Mapu; que a través de ella se genera nuestra forma de ser, siendo nuestra organización la base fundamental de nuestra existencia.

Y a partir de nuestro pensamiento mapuche, damos a conocer que como pueblo con su cultura tenemos derecho a regirnos por nuestras propias leyes, teniendo a la organización natural de cacicados como la máxima estructura social del huilliche, dirigida, apoyada y orientada por la JUNTA GENERAL DE CACIQUES DEL BUTAHUILLIMAPU. Además de otros derechos como: el trabajo, educación, idioma, forma de ver y pensar; nuestras expresiones religiosas y culturales.

POR LO TANTO, como jefes y representantes máximos de nuestro pueblo Mapuche-Huilliche, hacemos público el siguiente pliego de reivindicaciones:

  1. En derechos territoriales:

1.1. Se exige la legalización de las escrituras de Comisario.

1.2. Se exige la autonomía de las comunidades para proteger la flora y la fauna.

1.3. Se exige el derecho de explotar el subsuelo por las propias comunidades. Por ejemplo las riquezas minerales.

1.4. Las propias comunidades regularán la explotación de la madera sin la intervención de CONAF.

1.5. Se exige la protección de ríos, lagos y mares; que los productos de éstos, sean reglamentados y controlados por las propias autoridades mapuches.

1.6. Se exige para la zona de Chiloé, una veda de cinco años en la extracción de toda especie de mariscos y peces, que hoy son explotados indiscriminadamente.

1.7. Se exige el respeto territorial, en el cual no deben intervenir las autoridades nacionales para realizar desalojos en contra de la comunidad.

  1. En lo económico:

2.1. Condonación de deudas de las comunidades con instituciones crediticias.

2.2. Se solicita la posibilidad de obtener créditos a bajos intereses y largos plazos con el fin de ser destinados al desarrollo agrícola en las comunidades.

2.3. Se exige la liberación de impuestos fiscales y otros en la producción agrícola, ganadera y artesanal, la cual debe ser comercializada directamente por las comunidades.

2.4. Se solicita la creación de un organismo especial destinado a prestar apoyo técnico a la economía en las comunidades indígenas.

  1. En lo social:

3.1. Se solicita una mayor entrega crediticia para la construcción de viviendas, las cuales deben estar adaptadas a la realidad económica de las comunidades.

3.2. Se exige la construcción de escuelas en las comunidades con curriculum especial que responda a las exigencias de las comunidades mapuches.

3.3. Se solicita la creación de postas rurales en cada una de las comunidades y que éstas sean atendidas por especialistas.

  1. En lo cultural:

4.1. Se exige respeto para con el pueblo mapuche, como también para cada uno de sus valores culturales que lo identifican.

  1. En lo político-organizacional:

5.1. Se exige la autorización para los jefes máximos del pueblo, los caciques, puedan actuar jurídicamente dentro de las comunidades, y resolver en forma interna los problemas de tierra y convivencia.

Para el presente documento, firmamos los caciques presentes en este Tercer Congreso de Caciques del Butahuillimapu:

[Firmas]

COMPU-CHILOÉ, marzo 1985.


También compartimos la versión descargable en formato .PDF ::: AQUÍ :::


MUJERES MAPUNCHE Y POLÍTICA

Referente a lo que podríamos considerar como el inicio del ejercicio político amplio de la mujer mapunche que se evidencia en el Memorial de 1984 y se ratifica en el Memorial de 1985, se tiene el precedente de la formación de “centros de madres” durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva (1964-1970) en el que mujeres mapunche de San Juan de la Costa empezaron a reclamar sus derechos y su dignidad en el seno de su propio pueblo. Así mismo, referentes individuales como Micaela Marrian Millalican también son precursoras del liderazgo femenino en territorio williche.

Con el golpe de 1973 y el terror (y terrorismo) de la dictadura, la actividad política de la mujer mapunche se volvió nula hasta que a inicios de la década de 1980 surgen las primeras organizaciones de mujeres en el ámbito cultural. Ya a inicios de la década de 1990 surgiría la organización más influyente de mujeres mapuche en la historia de la Fütawillimapu: la Coordinadora de Mujeres Huilliche “Malgen Mapu”.

Ciertamente, a los ojos de hoy, el reconocimiento de derechos políticos a la mujer mapunche que presenta el Memorial de 1985 es mínimo. Al año siguiente, en el füta traftun de Lago Ranco, el reconocimiento de derechos se amplió considerablemente. Si embargo, a más de 30 años de aquellos importantes pasos iniciales, como pueblo/nación aún no hemos logrado igualdad de derechos.

WECHUN NÜTRAM

Para finalizar, recomendamos leer la edición N° 9 del extinto boletín “Mari Mari Peñi” de mayo de 1985 en la que se recogen las impresiones del Apo Ülmen Carlos Orlando Lincoman respecto al Tercer Congreso de Caciques (VER AQUÍ).

Carlos Lincoman, Apo Ülmen de Compu, Chiloé, firmante del Memorial de 1985

Esperamos que este material sea de utilidad para ustedes, pu peñintunpu lamuen. Desde ya agradecemos si nos señalan algún error de transcripción.

Feita-ten künoayen famo.

¡Wal’ pewülien monkü tse mongen!

Fütawillimapu
@Wesrkin


Recomendamos
Archivo – Fütawillimapu: Tratado de Paz de Las Canoas, 8 al 11 de septiembre de 1793 (transcripción)
Archivo – Fütawillimapu: “Memorial de 1936” presentado por los Apo Ülmen de la Fütawillimapu al presidente Arturo Alessandri Palma

Tami srakisuam
¡Miawpe fachi küsow!

Un comentario en “Memorial de la Junta General de Caciques del Butahuillimapu, Compu, Chiloé, marzo de 1985

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