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Luis Marileo Cariqueo (24) y Patricio González Guajardo (23)

Compartimos con ustedes, münkü tse, un texto de nuestra l’amuen Carolina Carillanca, historiadora mapunche williche, referente al reciente asesinato de los jóvenes Luis Marileo y Patricio González a manos de Ignacio Gallegos Pereira, ex capitán de Carabineros y latifundista de la actual comuna de Los Sauces, resultado de la violencia neoliberal impulsada por el Estado de Chile en territorio mapunche.


Chaurakawin, 13 de junio 2017

¡Un día como hoy!

Emprenden viaje al Wenu Mapu Luis Marileo y Patricio González

El sábado de 10 junio, fueron abatidos Patricio González y Luis Marileo, a mano de Ignacio Gallegos Pereira, ex capitán de carabineros y latifundista de la Araucanía. Un día como hoy nuevamente jóvenes mapunche dejan su territorio en medio del dolor de sus familiares, amigos, su pueblo mapunche y la solidaridad de distintos sectores sociales. Un día como hoy González y Marileo comienzan el viaje hacia el reencuentro con nuestros ancepasados. Un día como hoy escribo con amor a la nación mapuche y pregunto ¿Qué viene después de la muerte?

LOS MAPUCHE NO somos chilenos

Como Mapunche las muertes de González y Marileo se suman a otras vidas que se nos han ido en la recuperación territorial “por haber creído y actuado sin claudicar” en consecuencia a las enseñanzas de nuestros antepasados. Cierto que llevamos más de 500 viviendo con la esperanza de la liberación nacional de nuestro pueblo. Vivir así ha significado reconocer el rol histórico que nos corresponde a cada generación para no ser subditos -aún cuando- la vida se nos valla en ello. Y así a sido: Alex Lemun, Matias Catrileo y Macarena Valdés (la negra) se fueron antes. La vida no puede terminar así, vivir como mapunche no puede terminar en el fin de la vida y tampoco en la rendición.

Los Mapuche NO somos chilenos. Está bueno que lo vayan entendiendo: somos un Pueblo Nación. Nuestra historia habla de autogobierno, control territorial, alianzas políticas, costumbres y tradiciones milenarias. La idea de nación chilena es un invento de las clases dirigentes, reproducida por intelectuales y ciudadanos de a pié. El Leviatán cumplió muy bien su rol histórico castigador y represivo con los pueblos indígenas y eficaz en la enseñanza de sus ciudadanos (llámese Escuelas y Universidades). La violencia estatal engendra más espirales de violencia; nuestros niños y niñas crecen en estos contextos, esa fue parte de la niñez de Luis Marileo (acusado de ser terrorista cuando sólo era un niño).

Sí decimos no somos chilenos es para reivindicar nuestras acciones de recuperación territorial, autonomia, autodeterminación, derechos políticos, nuestra lengua, en fin. No es para segregar a los demás pueblos, eso hay que tenerlo claro, nuestro horizonte se cruza con las expectativas y sueños de los demás pueblos. No queremos vivir bajo el individualismo imperante. Queremos vivir en comunidad acorde al kume mongen o buen vivir como lo dicen otros pueblos hermanos del altiplano. Para que ello ocurra hay que reencontrarnos en comunidad y con la naturaleza.

El Nuevo MAL TRATO de la Posdictadura

Hoy nos vemos diferentes siendo participes de una gran falacia. La indiferencia y la complicidad pasiva del racismo ha dejado profundas huellas “no nos podemos entender en asuntos comunes”. Esta trama debiera tener otros rumbos, los pueblos tienen un sentido de estar presentes y la juventud más aún. Mientras no se aborde la vulneración de las identidades seguiremos estando en veredas distintas. Los mapunche, así como gran parte del pueblo chileno somos dos caras de una misma moneda: mano de obra barata y criminalización sostienen el rol represor del Estado chileno.

Antes que terminara la Dictadura Cívico Militar, tuvo lugar el Acuerdo de Nueva Imperial en 1989, allí se dieron cita los Pueblos Indígenas y Patricio Aylwin Azócar. Básicamente se trato de un acuerdo de apoyo al futuro gobierno de la Concertación y la canalización de las demandas de justicia social a través de mecanismos de participación dispuestos en el programa de gobierno, a su vez, Patricio Aylwin se comprometió al reconocimiento constitucional, creación de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) y la creación de una Comisión Especial para Pueblos Indígenas (CEPI), como instancia encargada de estudiar las demandas de las organizaciones indígenas.

Las organizaciones indígenas cumplieron su pacto. La Concertación de Partidos por la Democracia NO. La Concertación (hoy Nueva Mayoría) ha gobernado para las minorías que concentran el capital en el país y el mundo. Paralelamente CEPI y CONADI permearon la instalación del Neoliberalismo Multicultural; orientan la demanda indígena a través de programas asistencialistas e impulsan la competencia vía proyectos concursables. Del Reconocimiento Constitucional nada. La clase política difunde el terror del separatismo “Un Estado dentro de otro Estado no, los mapuche son chilenos”. Mientras tanto… La Ley Antiterrorista se aplica contra los pueblos indigenas y el reconocimiento constitucional que duerme en el Congreso Nacional. Los gobiernos, la clase política y el empresariado no quieren alcanzar acuerdos y después nos dicen “terroristas a los mapunche porque se rebelamos contra la opresión”.

Extractivismo y Violencias en el Wallmapu.

Los episodios de violencia, incluyendo los hechos acaecidos el pasado sábado 10/06, responden a la opresión del Estado chileno y la avanzada del capitalismo en su fase neoliberal sobre los territorios indígenas en Chile y América Latina. El modelo extractivistas se expande a las balas, ahí está el verdadero enemigo, encubierto en los modos de regulación del Estado.

Basta con revisar los enunciados del caso: los gremios agrícolas reclaman aplicación de la Ley Antiterrorista, el gobernador de Malleco contextualiza el hecho como un delito común y los medios de comunicación dicen que fue “un asalto repelido donde murieron dos delincuentes”. La tríada perfecta para el “establishment” del modelo, todo en orden. ningún cabo suelto para cuestionar ¡escena perfecta para el rodaje de la siguiente película!

A partir de medios independientes sabemos que la comunidad José Guiñon, lof de Luis Marileo, está acorralada por las forestales y la militarización del territorio. Esta no es una historia excepcional, es una trama de allanamientos, cárcel, huelgas de hambre, niños acusados de terrorismo y, también, de organización, solidaridad y demandas que encuentran cobijo en la memoria de un Pueblo que no está dispuesto a la rendición. Aquí está el reflejo de un modelo que fracasó y del cual nadie se hace cargo, en parte, porque la pobreza y la violencia son funcionales al modelo actual. La disponibilidad de mano obra barata en Chile, es una ventajas comparativas del mercado para los inversionistas transnacionales, así mismo, la existencia de un enemigo común asegura legitimidad del extractivismo, las comunidades mapuche son representadas como obstáculos del progreso y etiquetadas en el cuatrerismo, terrorismo y pobreza.

Por Carolina Carillanca


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