Memorial de 1983: la reorganización de la Junta General de Caciques de la Fütawillimapu

Reinaldo Huisca Quidel
¡Amolelfinge ta fa ka ke che!

Tras el golpe militar encabezado por Augusto Pinochet el año 1973, la Junta General de Caciques de la ‘Butahuillimapu’ se disolvió debido a los hostigamientos del que fueron objeto los Apo Ülmen y por la persecución de los dirigentes mapunche en general. Eran tiempos oscuros, caracterizados por la pobreza, el miedo y el silencio. Sin embargo, desde fines de la década de 1970 poco a poco se fue fueron alzando las voces que permitirían que las autoridades ancestrales del territorio williche se volvieran a encontrar y luchar por la defensa de la tierra. Surge así el Memorial de 1983.

El periodo que comprende los últimos años de la década de 1970 y gran parte de la década de 1980 probablemente fue uno de los más complejos del siglo XX gregoriano en el espacio Fütawillimapu: la baja productividad agrícola se fue acentuando tras el terremoto de 1960; el surgimiento de un cuatrerismo interno; la gran mortalidad infantil; la aplicación y la profundización del despojo a través de la Contrarreforma Agraria y la imposición del neoliberalismo; la represión y estigmatización de nuestro tse süngun; y la persecución política fueron heridas que aún no han cicatrizado. Muchos peñi recuerdan lo humillante de programas como el PEM y el POJH y la amargura de no poder dar sustento a sus müchulla.

El miedo y el silencio caracterizaron a aquel periodo, pero fue el ülkantun, nuestra música y canto williche, el medio con el cual se comenzó a difundir un discurso de defensa de la identidad mapunche y del tse süngun. Fueron referentes de este despertar Los Huasos Costeños, Los Huincas de Los Hualles, Martín Coliao, Juan Punoñanco, Luis Catrilef, entre otros destacados ülkantujo. En este contexto será Wechemapu la agrupación musical que visualizó horizontes más desafiantes mediante la propuesta de creación de un Instituto Cultural Williche el año 1979, iniciativa que lamentablemente no pudo concretarse.

Desde la defensa de la identidad e idioma mapunche a través de la música, se generaron las condiciones para retomar la defensa la Ñuke Mapu . El cobro de contribuciones; el arrinconamiento producto de la usurpación legalizada de nuestros espacios de vida; el despojo cultural e identitario; la persecución política; y la instalación de la Constitución de 1980 generó una situación insostenible que empezó a ser cuestionada a través de «Nuestras Raíces», programa emitido a través de radio La Voz de la Costa de Osorno a partir de 1981.

El ejercicio del derecho a la comunicación e información mapunche se fortaleció al año siguiente con la aparición del primer medio escrito propiamente williche: los boletines «Mari Mari Peñi» del programa Monkü Küsobkien, orgánica que fue decisiva en las gestiones que permitieron que las máximas autoridades de la Fütawillimapu volvieran a encontrarse.

A pesar de las dificultades propias del contexto social, político, económico y cultural de aquel entonces, el «Monkü» logra juntar en julio de 1983 a tres Apo Ülmen: a Adelfio Lefin de Riachuelo, al recién nombrado Antonio Acafuz de Quilacahuín y a Reinaldo Huisca, el alma de los inicios de la reorganización de la Junta General de Caciques de la Fütawillimapu. Se restó de dicha instancia Laureano Millaquipay, quien ejercía como ‘cacique’ de la 7ma. Subdelegación de San Juan de la Costa a partir de 1977 tras un cuestionado proceso en el que Mateo Panguil es despojado de su cargo por agentes de la dictadura.

Con los tres apo ülmen (caciques) señalados comenzó un proceso de reorganización que tuvo un segundo traftun el 6 y 7 de diciembre de 1983 en Misión Rahue, espacio en el cual se consolida la reorganización de la «Junta General del Butahuillimapu». Esta vez sí fue partícipe Laureano Millaquipay, quien claramente llevaba una agenda propia y que, por lo mismo, se automarginó al año siguiente cuando la reorganización incorporó a las entonces provincias de Valdivia y Chiloé.

En este punto es importante hacer notar, como se puede constatar en la introducción en Che Süngun del Memorial de 1936, que el concepto mapunche original es Fütawillimapu y que «Butahuillimapu» es la forma españolizada de dicho concepto que fue registrada en el Tratado de Paz de Las Canoas de 1793. Dado el peso histórico del registro alterado Butahuillimapu, los Apo Ülmen han optado por reivindicarlo con el fin de evidenciar la continuidad de la Junta de Caciques desde 1793. Igualmente se constata el uso en masculino de ‘Butahuillimapu’ aunque la expresión en español/castellano más adecuada para traducir Fütawillimapu es «las grandes tierras del sur» que está en femenino.

Las deliberaciones, demandas y reflexiones del traftun o encuentro de diciembre de 1983 se plasmaron en un documento memorial que ha pasado a llamarse Memorial de 1983, documento consistente en tres secciones: (i) reivindicaciones principales, (ii) antecedentes que fundamentan las reivindicaciones y (iii) carta al Ministerio del Interior.

A continuación replicamos la sección de reivindicaciones principales del Memorial de 1983 y adjuntamos los enlaces que permiten descargar la digitalización del documento original y su transcripción:

DOCUMENTO MEMORIAL JUNTA DE CACIQUES DEL BUTAHUILLIMAPU, DE LAS PROVINCIAS DE VALDIVIA, OSORNO A CHILOE – DÉCIMA REGIÓN – REP. CHILE

Con fecha 6 y 7 de diciembre de 1983, en la reducción misional de Rahue, se reúnen en Junta General de Caciques de la región del Butahuillimapu, los señores: Laureano Millaquipay Millaquipay, cacique de la 7ma. Subdelegación Misional de San Juan de la Costa acompañado de su secretario, capitanejo, lenguaraz, fiscal y mocetones; el señor Antonio Alcafuz Canquil, cacique de la jurisdicción de Quilacahuin con su secretario, lenguaraz y tres mocetones guilmenes; el señor Cacique don Adelfio Lefin Melillanca de la Jurisdicción de Riachuelo con su secretario, capitanejo y tres fiscales; y el señor cacique de la jurisdicción de Cuinco don Reinaldo Huisca Quidel, acompañado de su secretario, lenguaraz, capitán de amigos y fiscal.

Esta Junta convocada por los caciques mencionados se efectuó en primer lugar basándose en la historia inmemorial y memorial de nuestro pueblo mapuche, que se fundamenta especialmente en el Parlamento de Paz del 8 de septiembre de 1793, firmado entre los caciques y españoles. Estos principios nos guían hasta los días de hoy para cada una de nuestras diligencias y documentos, como fieles descendientes de esta raza y respetuosos de la palabra que empeñaron nuestros primeros caciques.

Por lo tanto, hacemos presente en este documento Memorial en primer lugar nuestra historia y fundamento de nuestra región del Butahuillimapu, al cual solicitamos al Gobierno de la República que se nos reconozca, revalide y reivindique lo siguiente:

1.- Reconocimiento al PARLAMENTO DE PAZ, firmado el 8 de septiembre de 1793, a las orillas del Río Las Canoas -hoy Rahue Osorno-.-

2.- Reconocimiento a la autoridad de los caciques, como gobernantes del Pueblo Mapuche de la región del Butahuillimapu.-

3.- Reconocimiento, revalidación y reivindicación de las Escrituras de Comisario entregadas al mapuche en el año 1827, por el entonces Comisario de Naciones don Francisco Aburto y los Caciques respectivos. Y decretos de Leyes a favor de los indios-mapuches.-

4.- Solicitud: que se otorgue a las jurisdicciones Mapuches, una mejor capacitación y Educación Formal y una Educación Mapuche que consista dentro de lo que corresponda a la cultura propia del mapuche. En la revaloración de nuestras tradiciones culturales.-

Por consiguiente adjuntamos en forma explícita una serie de antecedentes: históricos, legales, socio-culturales para un mejor comprendido de nuestra situación actual como Mapuches –gente de la tierra-. Y nos encomendamos a Chao Trokín -Divino Protector- para que nos ilumine y nos guíe en nuestros pensamientos y trabajos por el bien de cada hermano mapuche, para que así mejoren las condiciones de vida en los tiempos actuales. Y nuestras autoridades chilenas puedan decidir con criterio sobre nuestros planteamientos.

Esperando tener plena acogida ante el Gobierno de la República y ante la sociedad chilena de nuestros planteamientos hacemos votos para que el progreso llegue a cada uno de los chilenos y especialmente para el Mapuche Hermano.

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En lo que atañe a la sección de antecedentes, es importante señalar que se trata de un trabajo riguroso trabajo y muy bien respaldado tanto en lo documental como en lo relativo al mapunche kimün. Presentar un análisis o simplemente realizar una descripción de esta sección harían de esta publicación un documento muy largo. Nos conformaremos con compartir un extracto y los enlaces que permiten descargar la copia digitalizada del documento de antecedentes y de la transcripción que hemos preparado cuidadosamente:

«la historia habla que nuestros antiguos aillarehues o distritos estaba al mando directo del “Opolmen” [Apo Ülmen] -hoy cacique- y estos se agrupaban en “levos” y estos en “Butalmapus” (grandes territorios). Era nuestro cacique amo y señor de cada partialidad [parcialidad]; a él se obedecía; su palabra era ley; él era nuestro guía, nuestro juez y nuestro permanente protector».

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Uno de los aspectos que no podemos dejar de destacar es el nombramiento de Juan Huenupan Guala como Director de la Junta de Caciques. Juan Huenupan pasaría a ser el toki de una orgánica ancestral que, junto al srakisuam, al kimün y al müpiltun, requería de newen para coordinar la defensa de la tierra, del conocimiento, del idioma y del ser mapunche.

Apo Ülmen Antonio Alcafuz, la última autoridad ancestral que continua en su cargo tras la reorganización de la Junta General de 1983

La sección final del documento es una carta dirigida al entonces Ministro del Interior, Sergio Onofre Jarpa. Dicha carta reafirma los puntos expresados en los documentos anteriores:

1.- Solicitar explícitamente el reconocimiento de parte del Supremo Gobierno de la Nación, de las propiedades por comunidades, donde viven actualmente Mapuches-Huilliches del BUTAHUILLIMAPU.

2.- El antecedente más relevante, donde se fundamenta nuestra solicitud, recae en la validez de las Escrituras de Comisario de 1827.

3.- Para el afecto adjuntamos documentación, por Jurisdicciones y comunidades Mapuches-Huilliches, donde se establece la población actual, legítima posesionaria de las tierras aludidas.

4.- Por lo tanto, solicitamos Señor Ministro, que se nos reconozca la validez para todos los efectos legales, de las escrituras de Comisario de 1827.

5.- Tómese razón de que los Mapuches-Huilliches son los únicos dueños legítimos de sus propiedades agrícolas de posesión, dejadas en herencia de los tiempos inmemoriales.

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Importante señalar que el ministro Jarpa accedió a tener una reunión con las autoridades mapunche williche en el Palacio de La Moneda, encuentro que se llevó a cabo el 15 de marzo de 1984. Evidentemente, las demandas de reconocimiento del Tratado (internacional) de Paz de 1793 y de revalidación de los Títulos de Comisario encontraron (una vez más) oídos sordos por parte del Estado, pero, al menos, sí se logró posicionar el problema de las contribuciones y los remates de tierras. Si bien, los cobros de contribuciones continuaron, la promulgación de leyes de condonación de intereses y multas por concepto de no pago de contribuciones de bienes raíces permitieron un respiro que permitió a cada müchulla (familia) seguir defendiendo su tierra.

Una vez terminada la reunión con el ministro Jarpa, al abrir la puerta los apo ülmen se encuentran con el mismísimo dictador Pinochet y las cámaras de la prensa santiaguina. Sin duda un momento incómodo, particularmente para el Apo Ülmen Reinaldo Huisca quien, muy a su pesar, es quien aparece en la siguiente fotografía del diario El Mercurio a pesar de haber sido un claro opositor al régimen:

Aquel 15 de marzo de 1984, Augusto Pinochet esperó la salida de la delegación de la Fütawillimapu tras su reunión con el Ministro del Interior con el fin de usar mediáticamente la presencia de las autoridades mapunche williche

Como se señaló anteriormente, el año 1984 la organización ancestral williche se amplío con las alianzas (wichawün) entre las autoridades ancestrales desde la zona de Lago Ranco hasta la zona sur de la isla de Chiloé en una articulación territorial de alcance histórico que no ha podido replicarse nuevamente. Aquel año de 1984 emergería un nuevo memorial que profundizó los aspectos ya esbozados en el Memorial de 1983, continuando un proceso de reflexión y deliberación que alcanzó su madurez en los memoriales de 1985 y 1986.

Esperamos que esta valiosa pieza de nuestra historia les sea de su interés, pu peñi, pu l’amuen, y las y los invitamos a revisar los enlaces a otros memoriales mapunche williche que compartimos en los comentarios.

Feyta-ten amolelayen feytachi küsow. Fenten mañum.

Fütawillimapu
@Wesrkin
@futawillimapu

Tami srakisuam
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