¡Al’ü pitrei! A prepararse para el siguiente periodo de escasez de lluvia en la Fütawillimapu (Parte I)

¡Al’ü pütrei!” (¡Quema mucho!) decimos en el territorio Künko cuando el Chau Antü (Padre Sol) emite todo su newen en lo alto del wenu mapu. La luz y calor del sol, ese newen que permite nuestra existencia, cada cierto tiempo también pone riesgo la continuidad del fill mongen (todas las vidas) cuando la falta de mawün’ (lluvia) se extiende por un periodo más largo de lo habitual. “Akui ta wesha antü” (llegaron los días de pobreza y necesidad) se decía entonces.

En los nütram de nuestra gente antigua se transmitía el kimün de que el Canillo, poderosa entidad encerrada en Pukatrüwe bajo la tutela del Taita Wentriao o Wenteyao, muchas veces se arrancaba de su prisión para provocar sequías, secando y quemando toda la vegetación y cultivos a su paso. En ocasiones, dicen nuestras y nuestros kuyfi ke tse, el mismo Wentriao lo deja salir cuando observa en su gente un desapego al kuyfi srakisuam y al kuyfi müpiltun, aspectos esenciales que permiten una existencia en equilibrio con nuestro entorno.

El cerro Canillo a las orillas del río Llesquehue (Choroy Traiguén) años antes de la instalación de una imagen católica en su cima

Es por esto que las grandes sequías eran motivo de grandes ngilltun y lepün que se podían extender más de siete días para que el Taita Wentriao, el Chau Antü, la Ñuke Ale, los Pukatrüwekeche y las/os pu Alwe permitieran que las nubes dejaran caer la lluvia y los ciclos naturales volvieran a su estado anterior. Esperamos pronto poder compartir algunos antecedentes que hemos podido recopilar respecto a las antiguas ceremonias que se realizaban en tiempo de sequía.

ALGUNOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LAS SEQUÍAS EN LA FÜTAWILLIMAPU

Las sequías son fenómenos que existen mucho antes de la aparición del ser humano. Es por ello que nuestras y nuestros kuyfi ke che mongen tuvieron que hacer frente a dichos fenómenos en innumerables oportunidades, siendo algunas sequías un factor clave en determinados momentos de nuestra historia tras la invasión española.

Una de las sequías ocurridas en momentos clave de nuestro pasado fue la ocurrida entre fines de 1554 y 1556. Esta sequía es relevante por situarse tras la gran victoria mapuche de Tucapel, en la que Pedro de Valdivia fue ejecutado por Lawtrasru (Lautaro), y que pudo haber sido el inicio de la liberación de nuestra mapu. Lo cierto es que entre 1554 y 1556 se vivieron tiempos oscuros: la escasez de cultivos, el hambre (que habría llevado a casos de antropofagia), las derrotas militares y el avance del chafo lonko (tifus) hicieron que la población mapunche disminuyera dramáticamente. En estas condiciones la campaña militar de Lawtrasru de fines de 1556, cuyo objetivo era recuperar el territorio en el que se fundó la ciudad de Santiago, no contó con la fuerza necesaria para tal propósito y concluyó con la derrota del joven toki.

En el caso de la Fütawillimapu, una de las sequías importantes de nuestra historia fue la del año 1863, pero no tanto por la mayor o menor cantidad de lluvia caída, si no por el aprovechamiento que algunos leupe lonko o “colonos alemanes” hicieron de este fenómeno.

De acuerdo al escritor y periodista Rafael Elizalde, los ‘esforzados’ colonos alemanes:

“se pasaban acechando las sequías para incendiar “a su peor enemigo”, el bosque, que de otro modo era imposible que el fuego cundiera porque, por lo general, llueve durante todo el año un promedio de 2.500 milímetros, lo que mantenía empapados en humedad a árboles y suelos impidiendo la propagación de las llamas. La gran sequía de 1863 fue en ese sentido una oportunidad única para los colonos que lograron reducir a cenizas centenares de miles de hectáreas de selvas, gran parte de las cuales eran inservibles para el cultivo agrícola o el pastoreo. Entre otras puede recordarse el incendio y destrucción de casi todo el extraordinario alerzal que surgía del ñadi entre Puerto Varas y Puerto Montt y que cubría una superficie de 25 kilómetros de largo por 3 de ancho, unas 27.500 hás., que destruyó los ejemplares vegetales más antiguos del país, para despejar terreno que después resultó inservible para las siembras a causa del substrato de “fierrillo” que impermeabiliza el delgado suelo”.

Elizalde, 1970, p. 24.

Se concluye de lo expuesto por Elizalde que las sequías fueron instrumentalizadas para imponer la ‘civilización’, ‘progreso’ y ‘desarrollo’ de los invasores, usurpando nuestra tierra y destruyendo todo vestigio del modo de vida preexistente, en este caso, los milenarios bosques que cubrían la mayor parte de la Fütawillimapu. Es así que hoy podemos constatar que entre Puerto Montt y Puerto Varas avanzan especies invasoras como la murra (Rubus ulmifolius), el retamo (Spartium junceum) y el espinillo “pica pica” (Ulex europaeus) y monocultivos de eucaliptos (Eucalyptus nitens y Eucalyptus globulus) dada la desolación de los irracional e inútil ecocidio provocados por los leupe lonko en 1863.

Ya en el siglo XX gregoriano, hay registro de varios periodos de sequía en territorio mapunche. De los inicios del siglo pasado tenemos indicios de una importante sequía tras la Gran Depresión de 1929, cuyas consecuencias económicas se sintieron con fuerza hasta los primeros años de la década de 1930. Así, en un contexto de cesantía que afectó las zonas urbanas y rurales, una sequía habría extremado las condiciones de vida de las müchulla de la Fütawillimapu. Por ahora aún estamos recopilando informaciones.

Respecto al periodo 1940 a 1970, el trabajo «Prensa y Población Huilliche: Construcción de la «Otredad» a través del discurso del diario La Prensa de Osorno, 1930-1973″ de la historiadora mapunche Carolina Carillanca (2010) nos entrega interesantes antecedentes respecto a cuándo se produjeron sequías en territorio williche y cómo afectaron a nuestra gente. En síntesis, se tiene información de sequías en los años 1943, 1950, 1955, 1962 y 1967-1969, en las que se registraron escasez de alimentos y éxodo de animales.

José del Tránsito Neipan Colipay, Apo Ülmen del territorio Künko

Junto a lo anterior, se tiene información de dos ngillatun realizados con motivo de las sequías: uno fue dirigido por el Apo Ülmen José del Tránsito Neipan el año 1943 en el lof Paillaimo (Carillanca, 2010, p. 192) y el otro fue realizo el año 1968 en el lof Quilén bajo la guía del lonko Arturo Gatica Antillanca (p. 157).

En la siguiente parte de esta publicación revisaremos datos cuantitativos de precipitaciones en las últimas tres décadas para proyectar el próximo periodo de escasez de lluvias en la Fütawillimapu. Junto a lo anterior, plantearemos algunas reflexiones respecto a cómo abordar el escenario que se nos viene.

Salvador Rumian C.
Fütawillimapu

@Wesrkin

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Referencias:

Tami srakisuam

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